Nunca pensé que llegaría a perder el norte, y en poco tiempo me ví perdida en tu brújula. Piedras en el camino, casi nos rompen y nuestras lágrimas juntas curaron las heridas.
Nos hemos hecho tan grandes, tan fuertes que nadie en este mundo me hará perderte.
La primera cualidad del amor es la fuerza, y es que tú y yo nos tenemos el uno al otro en las venas.
Y es que tenerte entre mis brazos me da la vida que creí casi perdida, que sentia hecha pedazos.
Y me ha hecho comprender que eres tan tan importante que no te cambiaría ni por la luz del sol.